No tenemos un centavo, pero somos felices.
Cuando alguien es feliz todos quieren un pedazo.
Mi mujer llama para ver si le doy por el culo a esa puta.
Es tanta mi felicidad que pienso invertirla a plazos o venderla en
[frasquitos.
Mi felicidad a cambio de lo que sea.
Duele despedir lo que amas:
arrojo a la mesa del agiotista la cabellera de Paty Smith
los gritos de mi novia a la hora del amor
la risa de mis hijos
la llama ardiente del último verano.
Nada conmueve a Cabeza con Ojos.
Guardo mis fetiches en el bolsillo:
mi felicidad es tanta que no cabe en una casa de empeño
ni en la caja de seguridad de un banco
ni en el destello de la tarde anaranjada.
Un perro da un mordisco a mi felicidad;
mi felicidad no es asunto tuyo, le digo
y se va moviendo la cola con un gesto feroz.
Margarito Cuéllar
July 25, 2008 at 7:59 pm |
Margarito, me gustó este texto, tiene pasajes muy interesantes.
“Es tanta mi felicidad que pienso invertirla a plazos o venderla en
[frasquitos.”, me pareció una frase excelente.
Saludos, y te dejo una invitación para que visites mi espacio.