¿Cómo saber si la materia es eterna
sin tener referencia externa
que se exima del sistema
y no forme parte del problema,
si cuando asume la conciencia
un punto de referencia
para concebir la eternidad,
ya lo implicó la totalidad?
¿Es la materia una cosa perenne
que de un creador proviene,
que le dio estructura y sustancia
y evolución a ultranza
a la masa y energía primigenias,
que en la primerísima faena
el Big Bang del universo
devino en cósmico verso?
¿Es la respuesta al problema
una sola parte del dilema?
¿Es acaso una vía ecléctica
o una síntesis dialéctica?
¿Es una acción compulsiva
la búsqueda de respuesta asertiva,
cuya argumental pulcritud
es sólo soberbia actitud?
¿Es dogma igual, el corolario,
al de su signo contrario,
si el manejo de argumentos
recibe el mismo tratamiento?
¿Afanarse en demostrar, tiene sentido,
la opción que hayas elegido,
y ponderar la diferencia puntual,
si en todo el universo es igual?
¿Se opta por fe y libertad
ante el dilema de la verdad,
pues lo que se asume es falible
y de comprobación imposible?
¿Acotar debe la ciencia el discurso
al quid de la existencia en curso,
no más allá del universo dado,
y aprehenderlo de modo aproximado?
Por lo tanto si el dilema es insoluto
en el conocimiento de lo absoluto,
la opción entre la fe y la ciencia
es sólo cuestión de conciencia.
Arturo Valdez