¿Eres amigo, silencio?
Debes serlo para traer contigo
las frases más sublimes,
los cantos de los sabios,
el reencuentro de quien
a sí mismo no ha escuchado
su corazón descalzado.
Contigo me he acompañado
paseando por los terrenos
escarpados y sinuosos…
Me has dictado la respuesta
sosegada que le da luz a mi alma.
¿Eres amigo, silencio
cuando atestiguas el llanto
cadavérico de la víctima
del hambre?
Hambre de justicia,
de respeto, de alegría…
Hambruna relamida
en la telaraña de los muertos
en vida.
Son muchos los postores
que te quieren comprar
y muchos los visionarios
que buscan hacerte hablar.
¿Qué puede más, silencio?
¿La mordaza o la voz?
¿Con quién te amigas?
¿O eres víctima secuestrada
con un precio de rescate?
Camila Alvarado