Seducción

– ¿Otra vez  pedo, vecino?

 

– ¿Qué más hago? Ya no pasó.

 

– No coma ansia, todavía es temprano.

 

– P’os, pa’ mí que ya no viene.

 

 – Si viene o no viene es lo mismo, usté de todas maneras se emborracha.

 

– Es que no me gusta estar solo.

 

– Eso a naide, más vale que se acostumbre . Ya oyó, ahí viene.

 

– Sí, mejor métase.

 

 

– Oiga,  ¿p’os  pa’   dónde va?, ¿qué anda haciendo?.

 

– A poco no sabe, si siempre paso por aquí.

 

 – Ya no camine, mejor  venga y échese un mezcal, aquí, sentada.

 

– No, por tomar ando así.

 

– P’os, póngase otra p’a ver si se le quita.

 

– Mejor le sigo.

 

 

– ¿Qué pasó vecino, no se quedó?

 

– ¿Qué no ve, y ‘ora?

 

– Ya no le invite mezcal, dígale algo bonito.

 

– Sería hasta mañana, a ver que se me ocurre.

 

– Ahí  viene, ya la oigo,  tápese.

 

 

– Oiga, ya  no camine, usté está muy chula pa’ eso, ándile siéntese, si no quiere tomar nomás platicamos.

 

– Ya le dije que no. Adiós.

 

 

– Vecino, venga,  mire, el mezcal que me echaron ya se va a terminar.

 

– Como no, si siempre anda  pedo.  Que bueno que su vieja no sepa que el mezcal que le dejó se lo quiere tomar con otra. ¿Y cómo le fue?

 

– Ya me jodí.

 

– No se desanime, búsquele por otro lado .

 

 – ¿Cuál?                                                                                                                                                                 

– Cántele una canción o dígale una recitación, a todas las viejas les gustan mucho.

 

– No me sé ninguna.

 

– Haga memoria de las que aquí dicen todos los días, ya ve todo aquí se oye.

 

– Vecino, ya  me aprendí una, nomás que no se me olvide al’ora del’ora.

 

– Mejor no se emborrache.

 

– Mejor sí, pa’ que me salga más bonita Ya la oigo, piérdase, no vaya ser que se me cebe otra vez.

 

 

– Oiga, le hice una recitación.

 

– A ver…

 

– Me da pena aquí, mejor venga  pa’cá adentro y me acompaña con un traguito.

 

– Bueno.

 

– Ya veo que  le gustó mi recitación.

 

– Ni cuenta se dio, el que me gustó fue usté, por eso pasaba por aquí a cada rato. Si no estoy tan taruga, a luego luego sabía que por aquí no andaban mis hijos.

 

– ¿Qué, no va a querer otro?.

 

– Sí, pero mezcal ya no, todavía tengo mucho por caminar, además ya se le está acabando.

 

 – Ni se priocupe, ya viene mi santo y siempre me train harto. Y ya le dije que está muy chula, usté no asusta a naide, mejor quédese.

 

– Yo ni dicía del mezcal. Me voy antes de que salga el sol.

 

– ¿Va a regresar?.

 

– ¿Se va a portar igual?.

 

– ¿Como a  media noche?

 

– Bueno

 

 

Jorge Urrutia

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