Discurso inaugural

Siempre he pensado que cuando alguien recibe un premio o un homenaje y sube al estrado y dice con voz melodramática “No me lo merezco” es un asunto de falsa modestia que me parece peor pecado que la vanidad. Si de verdad no lo merece, pues que decline su participación, devuelva el cheque y punto. Me resulta una falta de respeto para quien otorga la distinción. Entiendo también que es una frase hecha, un formulismo pero aún así me suena falso y en un asunto incómodo.

Por eso, cuando en Mayo pasado el escritor Eligio Coronado tuvo la idea de festejar mi cumpleaños con un Encuentro Internacional de Escritores, al que llamó Sanmillanos por mi seudónimo, donde celebrásemos a las letras y convocáramos a escritores regionales, nacionales e internacionales me pareció fantástico y acepté de inmediato, en lugar de decir aquello de “No me lo merezco”. No imaginaba entonces la respuesta que tendríamos, ni el alcance que dicha idea podría tener y muestra de ello es la presencia de todos ustedes.

Este Encuentro no sólo me emociona, sino que me conmociona. El pretexto de la reunión, sí, son mis treintaycinco años, pero el fin principal del mismo es presentar la narrativa, la poesía, los cuentos, ensayos, pensamientos y fragmentos de obra que aquí escucharemos.

Poner en letras lo que se siente, expresar lo que se piensa, combinar de una muy personal manera las letras del abecedario es lo que haremos ahora. Escribir es un acto de valentía; leer es un asunto de suma generosidad. Leer para los demás los íntimos escritos implica compartir y éste es un gran verbo para conjugar independientemente de la fecha que sea en el calendario.

Quiero agradecer, en todo lo que las letras me alcancen, al escritor Eligio Coronado por la idea, el entusiasmo, la persistencia y sobre todo la fe; a María Belmonte y Xavier Araiza por facilitarnos el espacio. Gracias extensivas al editor Antonio Castro Manzano, por la manta, los diplomas y la Memoria.

Y especialmente, gracias a todos los escritores que al presentar su obra en conjunto renuncian a ser el yo solitario de la gloria para ser una parte del nosotros comunitario de la Historia. Gracias a quienes se tomaron la molestia de viajar y a quienes enviaron su participación por email.

Nací un sábado y ese día un diluvio cubrió Monterrey. Hoy, a treintaycinco años de aquél suceso me cubre una lluvia distinta formada gota a gota por el talento, el afecto y el amor de cada uno de ustedes, inscrita para siempre en mi piel, en mi mente y en mi corazón. Nací un sábado y llegué a mi casa un lunes, justo como sucede ahora.

Y como ocurre en los grandes conciertos, donde los artistas consagrados precisan de un telonero que apenas se va abriendo paso en el camino para que dé inicio a la función principal,  del mismo modo, me honra ser la telonera de este Encuentro, inaugurándolo con uno de mis primeros textos, precisamente aquél del que tomamos el nombre mis compañeros del Taller de los Bocetos de Escritores, Menos es más.

 

Lorena Sanmillán

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s


%d bloggers like this: