Carta a una mujer de seis años

Querida Disamara de los raudos junios entre cataratas de sol:

Ahora que has cumplido seis años, y eres una mujercita, no niegues el respeto a mamá Isabel que te quiere tanto, según ha escrito en la pared del baño.

Te escribo para agradecerte que en mi tribulación hayas sido el polen donde nunca acampan

las tristezas.

Cuando tu abuela G murió, me fui a la calle a vagar no sé por cuanto tiempo. Una amiga de G me dio una flor para que la arrojara a su tumba, pero yo me dije: “Mejor se la llevo a Disamara para que escriba en sus pétalos la biografía de las azucenas en el alba”.

Mas cuando llegué a casa ya no era la misma; intenté entrar, pero me sacaron de las greñas.

-¡Lárgate, perro!- me gritó tu padre.

Siempre me he dicho: “sonríele al enemigo y, si se descuida, arrímale un botellazo”, y puse en práctica mi filosofía por partida doble (al principio quise gritarle sus verdades a tu padre

pero, como no sé ni las mías, mejor me abstuve).

Sólo me percaté de mi error tras de las rejas: me había equivocado de destino y hasta de mundo. Ignoro si uno de mis personajes, por metiche, me suplió o, al igual que el escritor gaucho Macedonio Fernández, creí haber ido en tu busca cuando recordé que me había quedado en casa. El caso es que uno de mis personajes purga larga condena, mientras yo lucho contra la vida y la sintaxis.

Ya no le pegues a tu primo Raúl, porque él es un hombre desde que cumplió sus ocho años, y debe ver en tu mirada el vaso frágil que es la mujer en el dolor y en el amor del hombre.

Recuerda: tu nombre significa fruto seco, y yo tengo una inmensa sed para quererte.

Estoy en deuda contigo y con el gato Blas, porque me disiparon kilómetros de tristeza con sus travesuras y los berrinches que me hacían pasar; quisiera decírtelo con mil signos de admiración, pero serías capaz de confundirlos con cerillos e incendiar esta carta antes de concluir su lectura.

Disamara de los raudos junios, no te olvido y te mando el corazón en el primer viento solano que vaya rumbo a tu existencia de girasol enamorado de una naranja.

Zacarías Jiménez Méndez

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s


%d bloggers like this: