El zacatito platicador

Para David Hipólito

 

Hay sitios obscenos para desayunar, comer o cenar. Uno en especial siempre provoca malestar estomacal. Está ubicado a espaldas de mi anterior trabajo. Lo atiende un tipo bastante crecido en carnes, pero más, en egolatría.

Con mucha frecuencia las cuentas salen alteradas, vulgares caballazos, pero si estas entrado en cerveza, no prestas atención a la cuenta.

Sales aun campante diciendo gracias al ladrón, por haberte asaltado de manera impune.

En ese lugar acordó Claudia nuestra reunión. Pido agua mineral con limón y le agrego sal. Leo en la espera a Octavio Paz.

La luz blanca, implacable, golpea los ojos con demasiado orgullo. Espero no se retrace mucho mi anfitriona. Admiro la puntualidad de los ingleses, su manera de beber, pero jamás en mi vida podría vivir en un lugar tan oscuro y húmedo. Sería como vivir en el precipicio.

Romualdo llega con su cara de adolescente en busca de la próxima aventura. Siempre he tenido la duda del tipo de choro utilizado para llevar a la cama a las chicas. Lo hace con tanta facilidad, las envuelve como boa, poco a poco las devora y las engulle.

Muchas mujeres lo consideran carita. Debió ser profesional del fútbol. Tiene una condición atlética muy fuerte. Anda en busca del último orgasmo dice. Río cómplice.

Música congelada esta en los monitores. Romualdo espera a David Hipólito. Lo Recuerdo bien. Un excelente pintor. Pasan los minutos y mi anfitriona no llega. David si lo hace. Trae un cuaderno con grabados de Zarazua.

Llevo cuatro semanas sin beber. Pero los acompaño a la casa del presentador cultural de televisión.

En el nombre del cielo os pedimos quebrada, pues no puede andar, con la peda atorada. Aquí no es panzón, sigan adelante, pues no puedo hablar no vaya a ser una mamada.

Cuatro caguamas Carta Blanca. El agua mineral en envase desechable es para mí.

David acaba de llegar de REAL DE CATOCE. Nos invita a visitarlo, quiere llevar allá a los actores de la vida cultural de la ciudad.

Aun ando lampareado. Tomo asiento sobre unos libros y libretas del compa. Me vale madres. David y su zacatito platicador.

Ya no le hace al perico, es muy caro, y muy adictivo. Trato de no pensar en eso. Podria hacerse de agua mi nariz.

Zacatito platicador me mató una vez. Quise hacer el amor con mi entonces novia, la primavera nocturna, pero cometí el error de tomar 18 victorias.

Fumar dos churros completos en el carro de mi también ex compa. En casa de ella, no me pude sostener el estomago y devolví toda su habitación, mientras ella intentaba ponerme cachondo diciendo cosas al oído.

Pero el zacatito platicador es mágico dice David. Le creo.

Ya habrá otra mujer con quien probar mejor suerte, quizá en REAL DE CATORCE, encuentre la muerte chiquita.

 

Gerson Gómez

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s


%d bloggers like this: