El alumbramiento de la Gran Babel

Cuando llegó la hora, se retiró a su habitación más íntima y se hizo rodear de doctores y profetas.

Había un murmullo. Hombres solemnes entraban a la casa con rostro circunspecto y salían con el rostro angustiado y pálido. Y el precio del maquillaje subió al doble en las perfumerías.

En la calle, la gente se juntaba y permanecía de pie de la noche a la mañana con el estómago vacío.

Lo primero que se oyó fue un pedo grandioso entre los tablones del techo, seguido de un grandioso grito de ¡PAZ! a partir del cual el hedor se volvió insoportable.

Inmediatamente después, la sangre salió a borbotones de un pequeño surtidor. Los sonidos no cesaban, uno tras otro, cada uno más horrible que el anterior.

La Gran Babel vomitó y sonó a ¡LIBERTAD! y tosió y sonó a ¡JUSTICIA!, y se pedorreó de nuevo y sonó a ¡PROSPERIDAD! Envuelto en una sábana ensangrentada llevaron al chamuquillo chillando hasta el balcón y se lo mostraron a la multitud entre todo tipo de campanas a vuelo. Era la guerra.

Y tenía mil padres.

Poema de Bertolt Brecht leído por Xavier Araiza

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