Archive for the ‘Laura Alicia Fernández Cruz’ Category

Noctámbula

July 12, 2008

La muda nocturna habla y cuenta

Una verdad que no hace ruido
es lo único que calla un poco los rumores

Los rumores de tu presencia
Antes de que me invadas en la cama

Y que en la oscuridad también te piense

En las sabanas imantadas de 20° de frió

 

Me aguardas en la oscuridad

Esperas esa hora precisa del tiempo para atacar

La noche, llena de silencios y de sigilosos susurros mentales

Que te nombran

Que te llaman

Allí es donde vives.
Allí es donde quiero ir, donde lo que existe desaparece en la ausencia de luz

En el horroris Vacuis Brillas

 

En lo sereno de una cama y sus resortes

Se sienten los pasos

Los mismos disturbios de siempre

Y yo corro a ti

Busco aferrarme al refugio que me proporciona pensarte

 

Laura Alicia Fernández Cruz

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Ruta 131

July 12, 2008

A esta desconocida la he llamado Priscila, para que aunque sea tenga un nombre en estas líneas.

Se ha levantado del asiento con el objetivo de bajar  y debido a su corto short  ha dejado en la silla plástica la marca sudorosa de sus piernas, muy coqueta ella desde la puerta del transporte colectivo quizá ignora lo mojado de sus nalgas o pretende no darle importancia.

Mientras tanto Joaquín, que sale de mi (de mi ser más retorcido) mientras todavía esta fresca la huella de sensualidad, se dirige a la silla, acerca su rostro lo más posible y cerrando los ojos se regocija al oler profundamente el  resbaladizo sudor que en el asiento  dibuja una figura femenina que por cierto, ya ha bajado del camión y  se dirige con paso seguro hacia su destino.

Joaquín juguetea con sus dedos sobre el mojado asiento.

El camión va casi vacío  y quizá por eso la gente ignora estos hechos como si fueran sólo fantasmas que respiran las ajenas presencias de otros.

Son las 3 de la tarde y a pesar de que el aire ha secado casi por completo los mojados trazos de la cadera de Priscila, Joaquín dispone a hacer suyos los restos de humedad, tratando de alinear cómodamente su trasero sobre las sutiles líneas de salitre que desaparecen al compás de una mujer a lo lejos.

Comprendo estos hechos, mi silla esta caliente, 35 o 40º de temperatura  hace que a cualquiera le suden sus partes, así que es mi turno de bajar no sin antes cerciorarme no haya evidencia, rastros de mi existencia en la Ruta.

Laura Alicia Fernández Cruz